Hoy es el día

Hoy es el día que nunca pensé que llegaría. El día en el que las palabras ya no importan. El día en el que ha desaparecido todo rastro de ilusión y de felicidad.

Sé que escribir tristeza sólo hace que esta perdure a lo largo de las eras. Pero ¿acaso no somos nosotros mismos quienes buscamos esos textos cuando estamos tristes para, así, poder recrearnos en esa melancolía?

Como ya he dicho, hoy es el día que nunca pensé que llegaría. El día en que mi enfado con el mundo no se deba a una «injusticia» creada por un punto de vista distinto. El día en que uno se plantea abandonar todo y a todos para empezar de cero en otro lugar distinto.

Por desgracia, me temo que cuando mañana despierte, todo se me habrá olvidado.

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