De refranes y cantares: tiene el pueblo mil millares

El hombre se encontraba recostado bajo la sombra de una higuera. Había cerrado la cerca de las ovejas antes de lo previsto, así que le sobraba algo de tiempo para descansar. Otro hombre se acercó y le saludó:
Sang —Mu’ buena tarde, Benito «Ojovirao».
Sang —¡Ah! Mu’ buena tarde a u’té tamié, agente. Ca’ sa trae por estas linde. ¿Algún borriquillo ca s’asustao?
Sang —M’encuentro aquí en misión oficiá. No an informao c’andas por ahí con refrane sin regular.
Sang —¿Cómo que sin regular? —Benito se levantó y añadió—: ¡Co pille al zarrapastroso que va porai injuriando contra mi lo viagarrá por el pescozo y le via zurrar con la mano! —Fingió agarrar a un hombre invisible e hizo el ademán de darle en la cabeza—. ¡Asín te digo!
Sang —Por er conosimiento de año’ que te tengo, te via dar er benefisio de la duda. Pero ándate con cuidao que antes se pilla un patafloja ca un fulero.
Sang —No me vaya por ahí señor agente, que es mejó no entrar en do no se pué meter la mollera. Ca buen entendedor, pocas palabra bastan. Y ya sabe usté ca camino largo, paso corto.
Sang —Tenga usté cuidao, Ojovirao, questá mezclando las cosa y las ortiga crecen junto las rosa. Y sabe bien ca todo cerdo le llega su San Martín —. El agente miró su cuaderno y continuó—: Me fijao antes c’ahí atrá tiene usté un caballo. Si no recuerdo mal ti lo dieron en agasajo. ¿No l’abrá revisao la dientera?
Sang —Ande con mesura, que es de buen nasío ser agradesío. Y ya sabe ca las palabra se las arrastra la ventolera. —. Mientras decía esto, Benito aprovechó para tirar un mendrugo de pan a una papelera cercana—. Perdone la interrupsion, señor agente. E un mendrugo ca ma puesto la parienta pa comer pero no hay manera de hincarle la dentá.
Sang El agente profirió una carcajada.
Sang —Ahora entiendo tó. Queda usté arrestao. Si ya le he dicho que ballestero que mal tira, presta tiene su mentira.
Sang Mientras ponía las esposas a Benito, éste respondió:
Sang —Pero que dise, agente. Que no doy duros a peheta.
Sang —Has tirao ese mendrugo y to’sabemo ca buen hambre, no hay pan duro.

Leave a Reply